Se han hecho muchas clasificaciones del animador sociocultural, dependiendo del punto de vista del autor o dependiendo de la clasificación que se quiera hacer. Dentro de todas, la clasificación según el status complementa y se ajusta con los tres agentes que formaban el triángulo contractual de la animación:
- Animador natural: Es el líder por naturaleza. Se va a caracterizar por su carisma personal, su empatía, su espontaneidad y su fuerza, repercutiendo en el grupo de manera positiva y reflejado en confianza y aceptación.
- Animador voluntario: Se va a caracterizar principalmente por su carácter voluntario y altruista; ya que su actuación es vocacional y porque tiene valores éticos. Va a tener ciertas características similares al animador natural. Se destacarían su implicación y concienciación.
- Animador profesional: Es el técnico de animación que claramente tiene su título oficial. Se va a caracterizar porque su trabajo esta regulado por un contrato y por realizar un trabajo profesional que esta remunerado y claramente va a tener una responsabilidad añadida, es decir, que el animador sociocultural al tener un sueldo esto le origina un compromiso profesional. Esto último va a ser principalmente lo que le diferencie de los otros dos.
- Desventajas, riesgos o peligros:
- Animador natural: La jerarquización que se puede llegar a crear y el problema que puede suponer la improvisación; y en definitiva la repercusión que todo esto puede tener en el grupo.
- Animador voluntario: Se puede llegar a conseguir todo lo contrario de lo que se pretende y esto sucede cuando no se llega a alcanzar la verdadera meta de la animación que es conseguir la autonomía y la maduración del grupo en cuestión.
- Animador profesional: La burocratización y la tecnocratización son dos factores que pueden llegar a darse y pueden convertirse en un resultado frío y alejado de la realidad cotidiana.
MONITOR DE LUDOTECAS
El monitor es aquella persona profesional encargado de ejecutar las actividades de animación diseñadas dentro de un programa que se ha diseñado para una Ludoteca.
Algunos autores ponen el énfasis en la experiencia, en la delimitación de competencias y en la formación técnica y humana de los responsables de este tipo de instituciones:
- Según Chiarotto (1991), refiriéndose a la formación de los Ludotecarios, dice «es verdad que aprendemos en la práctica, pero no podemos hacer esto bien sin una formación general sólida».
- Borja (1992), en su ponencia «La figura del Ludotecario, preparación y funciones» destaca «la necesidad de profesionales del juego que trabajen en el ámbito del tiempo libre con dimensión Cultural y Educativa es y será cada vez mayor en nuestra sociedad. Ello implica y obliga a que asumamos también de una forma amplia tanto nuestra preparación y especialización como nuestras funciones».
- Borja (1994) señala también otras funciones básicas del educador de Ludotecas:
- Transmitir e incrementar el patrimonio lúdico.
- Realizar proyectos, programar su trabajo y evaluar los resultados, innovando las intervenciones.
- Atender a los usuarios en su normalidad y diversidad.
- Analizar críticamente juguetes, juegos, materiales lúdicos, espacios y situaciones de juego.
- Realizar inventarios, clasificaciones y catalogaciones de fondos lúdicos.
- Realizar préstamos, colocar y conservar los juguetes.
- Elaborar la información y promoción de los servicios que preste la Ludoteca.
- Diseñar, organizar, realizar y evaluar programas y actividades lúdicas colectivas.
- Contactar y coordinarse con expertos, instituciones y organismos.
- Conocer y utilizar el marco legislativo. Gestionar la institución.
- Buscar y gestionar recursos económicos.
- Dinello (1993), en cuanto a la formación de recursos humanos para las Ludotecas defiende, como mínimo un ciclo de 120 horas de estudio, el cuál deberá incluir la realización de actividades prácticas.
- Cunha (1994), sostiene que quien va a trabajar en la Ludoteca, debe ser alguien que quiera jugar, que le gusten los niños y que tenga amor para dar: «Aunque existe el lado técnico a ser considerado, en primer lugar tenemos que pensar en el lado humano de las personas que van a constituir ese equipo, pues si no contamos con personas alegres, afectivas y con voluntad de trabajar, no se realizará la Ludoteca... ciertamente no se puede construir una Brinquedoteca sin tener optimismo, no sólo con relación al proyecto sino también para comunicárselo a los otros».
El Ludotecario debe ser, por tanto, un profesional entusiasta, que se prepara continuamente, que medita, inventa, observa, canta, juega y es capaz de transmitir sus emociones y captar las de los demás.
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Esta bien contactár este remitente con interés comercial.
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